El enfermo imaginario es la última y una de las más genialescreaciones de Jean Baptiste Poquelin, Molière. En ella brilla, quizácomo en ninguna otra, la vis cómica de autor francés. La burla contrala ignorancia de los médicos tiene aquí un tono demoledor, en la mejor tradición de la sátira, pero, al mismo tiempo, el retrato maníacoaprensivo, empeñado en estar enfermo a pesar de su vigorosa salud, vamás allá de la caricatura para alcanzar el disparate, el absurdo, noexento de comprensión e incluso ternura, que enlaza con las formas más modernas de humor.