EL DRAMA DEL HUMANISMO ATEO (NUEVA EDICIÓN)

EL DRAMA DEL HUMANISMO ATEO (NUEVA EDICIÓN)

$66.760
IVA incluido
Sujeto Disponibilidad de Proveedor
Editorial:
(038).ENCUENTRO
ISBN:
978-84-9920-135-1
Páginas:
360
Encuadernación:
Otros
Idioma:
Castellano
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Nueva edición de esta obra fundamental de Henri de Lubac, con un nuevo prólogo de Valentí Puig: «El lector de El drama del humanismo ateoregresa una y otra vez a una de las verdades cristalinas del prólogo:'No es verdad que el hombre, aunque parezca decirlo algunas veces, nopuede organizar la tierra sin Dios. Lo cierto es que, sin Dios nopuede, en fin de cuentas, más que organizarla contra el hombre'.Vivimos un tiempo en el que hay que tener muy en cuenta, con Claudel,que la verdad no tiene nada que ver con el número de personas a lasque persuade. Un cristianismo de choque --dice Lubac-- no puede ser un cristianismo de fuerza». Con un estilo penetrante y lúcido, Henri deLubac traza en este libro la semblanza espiritual de tres filosofías,centradas en tres hombres decisivos para la cultura moderna: Comte,Feuerbach y Nietzsche. Las doctrinas de estos tres pensadores inspiran tres filosofías de la existencia social, política e individual, quehoy ejercen una influencia considerable sobre la vida misma. Humanismo positivista, humanismo marxista y humanismo nietzscheano son, más que un ateísmo propiamente dicho, un antiteísmo, y más concretamente, unanticristianismo, por la negación que hay en su base. Por opuestos que sean entre sí, sus mutuas implicaciones, ocultas o manifiestas, sonmuy grandes y tienen un fundamento común, consistente en la negaciónde Dios, coincidiendo también en su objetivo principal deaniquilamiento de la persona humana. A los nombres de Comte, Feuerbach y Nietzsche se añade, en el estudio de Henri de Lubac, el nombre deDostoievski, con su imponente testimonio a favor de la fe. Dostoievski no es más que un novelista. No ofrece en modo alguno un sistema. Noaporta ninguna solución a los tremendos problemas que plantea anuestro siglo la organización de la vida social. Pero de sus obras, de la magia incomparable de su literatura, se desprende con hirienteclaridad esta verdad: que si el hombre puede organizar la tierra sinDios, sin El no puede organizarla más que contra el hombre, que elhumanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano. ¿No es lahistoria contemporánea la confirmación trágica de esta intuición?