AA.VV
Todos sufrimos en primera persona la sospecha, una continua yvariopinta sospecha ante lo que se nos ofrece. Sospechamos ante cadaelección. También cuando se nos ofrece elegir a Jesús de Nazaret.¿Compensa ser cristiano? ¿Tiene razón el mundo o el evangelio? Ambosproponen felicidad y liberación, pero sus propuestas son opuestas:¿cuál de los dos engaña? Ahora bien, una pregunta previa es quésignifica realmente perder y qué ganar: ¿el éxito es ganancia opérdida? ¿Es necesario desembarazarse de Dios para serlibre?Interesantes y arriesgadas cuestiones ante las que cada uno debe pronunciarse en la juventud.