MARTINEZ ROBLES, PEDRO ANTONIO
Antes de llegar al lector, antes de su cita con el papel y con latinta, antes incluso de su encuentro con el poeta, la poesía está enla manera de acariciar una espiga o tocar el agua mientras discurre en el cauce de una acequia, está en los ojos o los labios de una mujer,está en el aire o en la luz, en el pájaro inquieto que observa desdela rama de un ciprés los signos inminentes de una tormenta, está en el tullido que descubrimos en el suelo de una esquina y nos mira consúplica mientras pide una limosna, o en esa muchacha de quince añosque llora y no sabemos porqué, con la cara vuelta hacia el suelo,tendida en una sucia escalera del metro de Madrid... Y el poeta no esotra cosa que un instrumento más de esos hallazgos, el testigo que con emoción comparte el sublime dolor de esos encuentros.