Tengo 64 años, un corazón de treinta, mente de veinte y alma de cien.La vida me parece un don, que ya he recibido dos veces.
Estahistoria es real, narrada en primera persona y habla del poder de lamente, de superar el miedo, de lo terapéutico que es la risa y debuscar siempre la parte buena de la vida.
Hace cinco años metrasplantaron un corazón joven y fuerte y cuento mi historia tal ycomo la viví, con alegría infinita, como un gran regalo y como unasegunda oportunidad impagable.
Sé que tengo el superpoder de creerque «si quiero puedo» y mi vida me ha demostrado continuamente que lamagia existe y los milagros también.