«Al cabo de un rato llegamos al camino de Silván, que se encarama como un lagarto por un secarral de matas y espinos. Antes de emprender lasubida, me pregunta el voluntario:-Señor, si no es atrevimiento, ¿cuál es su gracia?-Ramón. ¿Y la suya?-Ceferino, para servirle. Pica al burro, y cuando lo ve decididamenteen marcha agrega:-Un servidor es maestro del aceite.»Donde las Hurdes se llaman Cabrera se convirtió, al poco tiempo de suaparición, en un clásico de la literatura de viaje. En palabras deJulio Llamazares, autor del prólogo a esta edición, este libro es «unhito en la literatura de viaje española y, para quienes con más omenos fortuna insistimos en su perpetuación, una referencia de primerorden». Cuando se cumplen cincuenta años de su edición original, ycien del nacimiento de su autor, esta edición es un homenajenecesario, que recupera el libro para todos los lectores que no loconocen aún. Entre el testimonio de una forma de vida en vías deextinción, la denuncia del abandono que sufrieron ciertas comarcasmarginales y el relato viajero a la mejor usanza, Ramón Carnicercuenta con empatía los avatares de su viaje por esta preciosa yolvidada comarca de los confines de León, en las proximidades de LasMédulas que hollaran los romanos. El autor nos acerca con sencillezmagistral a la forma de vida, el habla y las inquietudes de unospersonajes a los que gracias a él creemos conocer, y nos empuja avisitar esa tierra. Esta edición contiene numerosas fotografías delautor, muchas de ellas inéditas hasta hoy.