Al llegar esta obra a su octava edición, puede invocarse la opinión de muchos de sus lectores y usuarios, que la consideran «un clásico»: en efecto, son ya muchas las promociones de estudiantes que recurrierona ella en su momen¡to... y probablemente continúan acudiendo a suspá¡ginas para resolver las dudas que ùpara su fortunaù hallan en sutrabajo profesional, docente a menudo, o sencillamente en su vida depersonas cultivadas.A partir de un determinado momento de su existencia, este «Diccionario de Iconografia y Simbología» recibió el complemento de otra obra deFederico Revilla, que la culmina y remata: «Fundamentos antropológicos de la simbología». Ambas componen la visión más completa y tambiénmás clara de este aspecto de la cultura que tiende el puente desde lamás remota antigüedad hasta nuestros días.La presente reedición ùaumentadaù cuenta por ello con el apoyo demuchos millares de lectores que le deben "algo" en su maduraciónpersonal.
Al llegar esta obra a su octava edición, puede invocarse la opinión de muchos de sus lectores y usuarios, que la consideran «un clásico»: en efecto, son ya muchas las promociones de estudiantes que recurrierona ella en su momento... y probablemente continúan acudiendo a suspáginas para resolver las dudas que ùpara su fortunaù hallan en sutrabajo profesional, docente a menudo, o sencillamente en su vida depersonas cultivadas.A partir de un determinado momento de su existencia, este «Diccionario de Iconografia y Simbología» recibió el complemento de otra obra deFederico Revilla, que la culmina y remata: «Fundamentos antropológicos de la simbología». Ambas componen la visión más completa y tambiénmás clara de este aspecto de la cultura que tiende el puente desde lamás remota antigüedad hasta nuestros días.La presente reedición ùaumentadaù cuenta por ello con el apoyo demuchos millares de lectores que le deben "algo" en su maduraciónpersonal.