¿Cómo no ver una correspondencia con las estrellas que en el poema deHoracio guiaban a los navegantes que respetaban el cielo? Son elloslos que merecen el día, los que pasean con lentitud su corazón poresta desolada estepa, los «que se repiten bajito una oda » y poseen,como dice un verso de Juan Felipe que Horacio y Lucian Blaga habríanaprobado, « una fe ciega en el poder de la palabra para darnos valor y permitirnos cruzar el bosque en la noche». Del prólogo de EduardoChirinos