DIBUJANDO EN JAÉN

DIBUJANDO EN JAÉN

$52.480
IVA incluido
Sujeto Disponibilidad de Proveedor
Editorial:
(118) ALMUZARA EDITORIAL
Año de edición:
ISBN:
978-84-96416-76-5
Páginas:
128
Encuadernación:
Otros
Idioma:
Castellano
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A lo largo de esta treintena de años, la ciudad de Jaén ha sidosometida a la cirugía de nuevas arquitecturas y modos urbanos, avisibles cambios de imagen derivados de las mismas causas violentasque produjeran otro tanto en cualquier otra ciudad española:edificación masiva de viviendas sobre poco suelo, como consecuenciadel despoblamiento del campo, potenciación del vehículo privado comosímbolo de bienestar, menosprecio de la realidad existencial delpeatón en calles y plazas, y posterior reacción con limitados y pocosafortunados intentos en los que se ha tratado de conjugar todo ellodentro de una misma frase que lo pudiese definir más o menosamablemente.  , Y por si fuera poco, aún hubo otra causa, la peorde ellas a mi juicio, la de haber sido tomada la ciudad y su futurodesarrollo, espacio de vivencias y convivencias, como pasivo yresignado campo de batalla entre distintas y opuestas opcionespolíticas que, al igual que perro de hortelano, ni hicieron ni dejaron hacer, salvo batirse entre normas, carencias, promesas incumplidas,apuestas (que no significan trabajo, sino juego) y generalizada faltade imaginación.  , ¿Qué tiene todo esto que ver, se preguntará ellector, con ?Dibujando en Jaén??. Pues mucho. Basta para ello recorrer aquellas sus páginas y paralelamente la realidad actual de losespacios urbanos en donde dibujé para aquella ocasión, el cascoantiguo y su inmediato entorno rural, realidades desnudas confidelidad descriptiva de lo allí existente y sus formas, como medio de expresión, actas notariales urbanas.  , El crítico e historiadorde arte, Jean Leymarie, en la obertura que escribiera para el libro?El Dibujo?, de la magnífica colección SKIRA, ya dice: ?El dibujantees el escriba de formas transcritas según el ser y la verdad, no según la apariencia?.  , Dibujé además con el conocimiento de que todoaquello que puede contener o generar emoción, lleva implícita supropia fragilidad e inestabilidad. Fue por esto por lo que tantaalteración de la ciudad, en tan escaso tiempo de su vida, alcanzó delleno a su casco histórico y entorno. Como confirmación de estaaseveración, basta preguntarse qué queda del encanto medieval de laplaza del Cambil, o de los burgueses patios porticados de las callesde San Andrés, Montero Moya o Almendros Aguilar, o de las numerosasportadas de severa piedra labrada y rejerías de tantas fachadas. , ¿Qué perdura del Barranco de los Escuderos, de sus huertosentre tapias al borde de la ciudad? ¿Qué son ahora los encantadoresrincones de las calles Juan Izquierdo, Cañuelo de Jesús o Peñuelas? , No creo que quede alguno de aquellos edificios en los barriosde Santa María, La Magdalena o San Juan, que contenían los invariantes castizos de nuestra arquitectura local. E incluso la casa del geniodel Renacimiento andaluz Andrés de Vandelvira, y su enterramiento enla iglesia de San Ildefonso, fueron hechos desaparecer. También estriste consignar que ahora parece haberle tocado el turno a nuestrosedificios de finales del Siglo XIX y primeras décadas del XX, a lo que llamamos arquitectura con arquitecto. No es raro tener que echar demenos, de vez en cuando, edificaciones proyectadas por arquitectoscomo Flores de Lemus, Flores Urdapilleta, Manuel Mendoza, AgustínEyries o Berges Martínez, desapariciones que podrían haberse evitadocon la simple consulta del archivo municipal como requisito previo ala idea de una demolición, cómoda postura de tabla rasa por unos yotros.  , Es como si el polvoriento y negro viento que levantanlas excavadoras, al servicio de los llamados derribistas, hubiese debarrerlo todo, como ley de renovación.  , El desarrollo de otrasáreas de la ciudad no debió haber sido tan negativo para su cascoantiguo, que podría haberse tratado con distinto criterio. Pero, afalta de suelo con infraestructuras y de ordenanzas sensibles y concomisiones decisorias mal informadas, que acabaron siendo permisivasen demoliciones, alteraciones y sustituciones, Jaén fue perdiendo elcaserío que lo caracterizaba y su silueta, lo que siempre arropó a sus escasos monumentos, que hoy aparecen inconexos entre sí e inclusocarentes de sentido.  , Considero que el dibujo es el vehículomental con el que se puede cruzar un profundo barranco. En elenfrentamiento entre sus dos orillas está precisamente la clave parala observación de cuanto nos rodea, porque en una de ellas seencuentra nuestra facultad para ver las cosas tal como creemos queson, mientras que en la opuesta lo que existe es nuestra capacidadpara poder mirarlas tal como no sabíamos que eran.  , En estejuego del ver y el mirar es como creo que bien pude dibujar para aquel libro, con el cual muchos fueron los jiennenses que recibieron suprimera lección de dibujo, porque aprendieron a mirar, con nuevamirada, la visión que de siempre habían tenido de su ciudad. No dudoque, con el tiempo y su transcurrir, que todo lo tranquiliza, surgirán otros dibujantes y otros críticos que plasmen y critiquen a estaciudad. Porqu