?El que escribe ?añade- nació en pleno julio en el Sanatorio de laSalud, con deshidratación incluida. Aspiró el olor a incienso y madera rancia del Hospital de San Lázaro. Jugó en los jardines del HospitalRuiz de Alda ?el sanatorio grande-. Escaló tapias y se inició en labúsqueda arqueológica en el Hospital Real ?roña de siglos, que diríaFrancisco Izquierdo-. Conoció lo castizo en el Hospital de San Juan de Dios y San Rafael. Se enfrascó en su profesión en el HospitalClínico. Total, siete hospitales, en quinientos metros, en 60 años.Todo esto ocurrió en un entorno familiar, cercano, conocido, que meevoca más recuerdos dulces que penas. Recuerdos que, como los demuchos de mis vecinos y cientos de granadinos, están ligados, conmejor o peor suerte, a los hospitales. Siento, por otros, que sushospitales no estén en mi lista. Pero ellos compondrán la suya propiaen torno a iglesias, escuelas, cuarteles o dios sabe qué?.