Publicada en 1877, esta irónica nouvelle es un modelo del género. Elmismo Henry James así lo indicaba en sus cuadernos: «La concisión deCuatro encuentros (...) íeso es hacia lo que debo tender!». Lahistoria de la señorita Spencer, cuyo sueño es viajar a Europa y loconsigue, y cómo se resuelve su regreso a Estados Unidos constituyeuna metáfora de muchas de las aspiraciones humanas. El retrato de laprotagonista está subordinado a la perturbadora seducción que ejercensobre el lector el carácter ilusorio de su obsesión y el posteriormisterio de la renuncia.
Sabido es que James utilizaba sus relatos como laboratorio para suproducción novelesca, y aquí un sutil juego de claroscuros recorre laobra, haciéndonos pasar de la luminosidad inicial a la oscuridadfinal, que mucho nos recuerda los finales de dos grandes novelas delautor, Washigton Square y Retrato de una dama.