MARTINEZ MILLAN, JOSE / QUILES, DAVID
El ?sistema cortesano? (Edad Moderna) tuvo unas estructuras y unajustificación distintas de las Monarquías constitucionales (EdadContemporánea). Su justificación ideológica se basaba en la filosofíaclásica (Aristóteles), que consideraba al hombre ?como un animalsocial? y a la familia como célula o elemento fundamental de laorganización social. De acuerdo con estos principios, el príncipegobernaba sus reinos como un 'pater familias', cuyos saberes yprácticas se encerraban en lo que se denominó la 'oeconomica'. Estosignificaba dos cosas: primera, que la ?casa real? era el núcleo desde donde se articulaban las relaciones de poder que configuraban elreino, segunda, que estas relaciones de poder se fundamentaban envínculos no institucionales, esto es, en relaciones personales(parentesco, patronazgo, clientelismo, familiares o de costumbre),para lo que el monarca utilizaba la concesión de mercedes y favorescon el fin de mantener fieles y cohesionados en su entorno a losnobles poderosos. Esta organización política con su forma de proceder, su estratificación social y su cultura específica es lo quedenominamos ?sistema de corte?. Ciertamente, a lo largo de la EdadModerna, los letrados, mediante sus creaciones legales y suscomentarios de textos clásicos, auxiliaron al monarca en su afán decentralizar y racionalizar esta estructura política, si bien, conharta frecuencia, los monarcas intervenían (a través de la concesiónde gracias y mercedes) rompiendo la uniformidad e imparcialidad quepretendían, pues, la organización doméstica (de donde partía todo) era en esencia opuesta a la del Estado (liberal).La Monarquía española durante la Edad Moderna no fue una entidadpolítica centralizada con leyes e instituciones comunes en todos losterritorios que la compusieron. Todo lo contrario, fue unayuxtaposición de reinos, en los que cada uno conservó su propiaorganización política y administrativa conforme se fueron uniendo(desde el siglo XV), ya fuera por herencia o por conquista, queestaban bajo la jurisdicción de un mismo monarca. Esto significó queno solo existieron instituciones y legislación diferentes, sinotambién que cada reino mantuvo su propia casa real y su corte aunqueel rey no residiera permanentemente en ellos (esta deficiencia veníana llenarla los virreyes). La diversidad de casas reales llevó anumerosos enfrentamientos entre los servidores de las distintas casas, al mismo tiempo que suponía un gasto desmesurado para las rentas dela corona. Durante los siglos XVIII y XIX se fueron precipitando una serie decambios en la corte y en la casa real que tuvieron un alcance másprofundo que la mera preocupación por ajustar el presupuesto. Cuandose analizan detenidamente estas trasmutaciones se percibe querespondían a una evolución de la organización política de la Monarquía (como sistema cortesano) hasta transformarse en el Estado liberal.La casa real, núcleo desde donde se había iniciado la corte en la Baja Edad Media, comenzó a experimentar una serie de transformaciones queeran síntoma de la descomposición de la organización política ycultural tradicional, que presagiaban un nuevo tipo de Estado.