Los cristianos invocamos a Dios como «Padre». Un atrevimiento inaudito que se apoya en las palabras de Jesús: «Cuando oréis decid Padrenuestro». Para Jesús de Nazaret, Dios no es un concepto abstracto alque se pueda llegar por un discurso, sino alguien efectivamentecercano y afectivamente querido. Y esa revelación no se hizo porencima o paralelamente a la conducta histórica de Jesús sino dentro de ella. Esta obra que ahora se ofrece al lector estimula a creer eneste Padre de Jesús que, a través de la vida de su Hijo, ha mostradosu amor entrañable a toda la humanidad, librándola del mal y de lamuerte que el pecado había introducido en su corazón. Amor lleno deternura y benevolencia por el que todas las personas dejan de sersiervos para ser hijos y son invitadas a vivir con él una vida enplenitud.