GAURON, ANDRE / BILLAUDOT, BERNARD
Ante la evidencia de la crisis, en los primeros años setenta, lamayoría de los economistas optaron por ignorar su previsible largaduración, previendo inmediatas recuperaciones, a veces medianterespuestas keynesianas, o por considerarla la consecuencia fatal de un desajuste en el funcionamiento del mercado provocado por laintervención estatal asociada al Estado asistencial y la regulaciónpública de los mercados en la posguerra. Los autores, frente a estasposiciones ya claramente insostenibles, vienen sosteniendo unaperspectiva mucho más próxima a la de la llamada escuela de laregulación, cuyo principal representante es Michel Aglietta(Regulación y crisis del capitalismo, Siglo XXI). Para ellos ni laausteridad ni el crecimiento keynesiano podrían ser la respuesta anteuna crisis de tipo distinto. Se requiere una política que favorezca la inversión productiva, la diferencia de la política conservadora dealtos tipos de interés que ha frenado la inflación al precio defomentar la inversión especulativa, y es preciso optar por eldesarrollo de nueva tecnología, nuevas formas de producir, más alládel "fordismo" y del "taylorismo", y, consiguientemente, por otraforma de vivir en sociedad. Pues no se puede reducir el crecimiento ala eficacia económica, sino que es preciso subrayar el aspecto socialde la economía: su capacidad para satisfacer las demandas sociales.