Tendemos a aplicar los procesos creativos en situacionesextraordinarias, como si fueran herramientas ajenas a nosotros, queempleamos en contadas ocasiones. En el día a día, seguimos empujadospor una actividad frenética que aparentemente prescinde de lacreatividad. Sin embargo, los niveles de exigencia estánincrementándose continuamente y nos obligan innovar de formapermanente. Para el autor resulta imprescindible generar en nuestrarutina espacios para los procesos creativos, en lugar de esperar quese filtren entre los resquicios de un calendario de trabajo frenético. The accidental Creative ofrece un método práctico para que el lectordescubra su propio ritmo creativo personal.