¿Cuántas veces hemos oído decir a un profesor que nuestro hijo tieneun potencial extraordinario pero que «no se aplica lo suficiente» o«debería esforzarse un poco más»? ¿Cuántas veces hemos dicho lo mismoa alguno de nuestros hijos? ¿Y ese compañero de trabajo que pareceincapaz de terminar nada y nunca entrega a tiempo sus informes oproyectos? Independientemente de las excusas que oigamos, sospechamosque la pereza es la verdadera razón de su baja productividad.En elfondo, prácticamente nadie es perezoso. Eso es lo que nos dice eldoctor Mel Levine, autor del gran éxito de ventas Mentes diferentes,aprendizajes diferentes, también publicado por Paidós. La bajaproductividad, sea en los estudios o en el trabajo, casi siempre sedebe a un problema real, a una disfunción psicológica. A pesar deello, innumerables personas han sido estigmatizadas con injustasacusaciones de pereza. Y muchas de ellas son personas adultas quevienen arrastrando heridas emocionales desde su época escolar. En Elmito de la pereza, Levine nos enseña a descubrir las disfuncionespsicológicas que pueden causar lo que él llama una «produccióndeficiente». Con sus consejos prácticos y su tono sencillo yasequible, se trata de un libro que enseña a los padres a fomentar las cualidades de sus hijos y a mejorar su productividad en los estudios. Y, lo que es más importante aún, nos muestra que corregir esosproblemas en la infancia ayudará a los niños a llevar una vida adultaproductiva y satisfactoria.