Cuarenta años después de un informe de una sociedad filantrópica demediados del siglo XIX, la situación de penuria de buena parte de lapoblación de Nueva York apenas había cambiado, y Jacob A. Riis, unperiodista que había conocido personalmente las vicisitudes de laemigración y la pobreza, decidió dar a conocer a la mitad de la "ricaciudad cristiana" cómo vivía "la otra mitad".