La sencillez de la condición humana
El humorista gráfico Cesc se dedicó, como sus contemporáneos Sempé ySteinberg -que él reconocía como grandes influencias-, a la anotacióncostumbrista. Como Sempé, miró con ternura a los niños y a la gente de la calle. En especial a la gente con oficios modestos como lasfloristas, los peones o incluso los mendigos. Por otro lado, máscrítico y en línea con Steinberg, denunció los abusos del poder, labanalidad y la preocupación por las apariencias de los ricos, y laburocracia kafkiana.
Este volumen recopilatorio, en el que Jordi Duró ha desempeñadolabores de antólogo y diseñador, reúne los dibujos sin palabras deCesc. Dibujos que no necesitan una explicación y que muestran portanto su cara más directa y cercana, la que él prefería. Reivindicando a este gran dibujante como alguien que retrató con ternura algo másallá incluso de su época y su país: la sencillez de la condiciónhumana.
A pesar de los problemas que tuvo con la justicia (protagonizó dosjuicios que fueron sobreseídos), con la censura y con las presionespolíticas que llegaban a él a través de los editores y que provocaronque fuera "retirado" durante temporadas, mantuvo un público fiel queadmiraba su capacidad poética de sintetizar ciertas ideas que nohubieran podido expresarse a través un lenguaje que no fuera eldibujo. Un dibujo amable que enmascaraba mensajes duramentecríticos.
"Desde la parcela de la caricatura, Cesc cumplió el papel que enliteratura cumplieron los Goytisolo, Celaya, Blas de Otero, GarcíaHortelano. Rompía la imagen establecida de nuestra sociedad: unaimagen de hogar medio con páter familias sentado en un sillón conorejeras, lector de ABC y frecuente radioescucha de Cabalgata fin desemana, de Bobby Deglané". Manuel Vázquez Montalbán
"Cesc fue uno de los pioneros contemporáneos del humor gráfico enprensa (...). Construyó un universo de dibujos de un realismo tierno y sencillo como sus personajes, pero cargado de fina ironía. Niñosinocentes y preguntones, obreros perplejos por lo que veían y vivían,ricachones como malos de cuento y situaciones paradójicas de la vidacotidiana nutrían los dibujos que Cesc comenzó a publicar en prensa aprincipios de los 60, cuando era preciso decir muchas cosas, pero sepodían decir muy pocas". Rafel Vallbona, El Mundo