Los cementerios constituyen una realidad viva. En este libroapasionante y muy entretenido el autor los toma como espacios no sólofísicos sino también mentales. Como lugares que concitan una claseespecial de ansiedad, provocada por la pena y el misterio de lamuerte. También son vistos como lugares que convocan un tipoparticular de locura, lúcida y noble. Los cementerios provocan lailusión de que los muertos se sobreviven a sí mismos en esta suerte de catedrales del absurdo. Cuando se entra a uno de ellos se entratambién a una zona donde los seres vivos dan sentido al lugar másinverosímil jamás inventado por el hombre.