Josef Winkler abandona su Carintia natal para no olvidar el miedo quelo mantiene vivo. El sur de Italia, allí donde más arraigado está elcatolicismo, es elegido como escenario de docenas de relatos deinfelicidad y desdicha. Historias de horror y cáustica ironía,protagonizadas por la locura, la homosexualidad, el sacrilegio, elrecuerdo de la oscura infancia en el pueblo de Kamering y por encimade todo los muertos, a los que el autor imagina reunidos en suuniverso literario: el cementerio de las naranjas amargas.