Cuando Angela Blanco, bióloga del CSIC, acepta participar en lainvestigación de tres corposantos a petición del Vaticano, no puedeimaginar a qué tendrá que enfrentarse. Ya en la Ciudad Eterna,conocerá a sus otros compañeros: Francesco, un entrañable sacerdote,arqueólogo de profesión, y Olivier, biólogo francés, divertido yespontáneo. Sin embargo, pronto chocará con la arrolladorapersonalidad de su nuevo jefe, el doctor Teo Valdés, un profesional de prestigio al que admiraba desde sus años de facultad.
Angela, de vida solitaria y volcada en su trabajo, descubrirá enValdés a un hombre que le provoca sentimientos encontrados. Pero elreto profesional que les exige la investigación en Roma tampoco ladejará indiferente. Ella y sus compañeros deben confirmar la identidad de tres mártires de los primeros siglos del cristianismo. El trabajo, en un principio asequible al equipo de científicos, comienza acomplicarse inesperadamente. El hallazgo de una carta escrita por uncristiano del siglo II a su hijo, en Siracusa, les llevará aembarcarse en una investigación paralela a la encargada por quienesles contrataron. La desconfianza hacia sus patrocinadores aumenta amedida que van desentrañando datos del autor de la carta. Pero lo quedesconocen es que ese incansable empeño por descubrir la verdad lesarrastrará hacia un peligroso callejón sin salida.
"Cartas a Siracusa" seduce desde la primera página. A la novela deintriga, en la que se concitan la aventura y el suspense, se une unahistoria de amor vivida intensamente por sus protagonistas. LucíaFeliú ha sabido aunar la aventura con la documentación confiriendo ala novela el interés preciso para llevar al lector hasta el desenlacesin apenas sentirlo.