Esta novela se abre con la guerra de Marruecos, a principios de losaños veinte, y se cierra con la guerra civil, en plena década de lostreinta. Sin embargo, más allá de narrarnos con nitidez y profundorealismo los avatares del protagonista, Juan Faura, en ambascontiendas, primero como jovencísimo legionario inexperto ydesengañado, luego ya como hombre maduro escéptico y baqueteado por la vida, es, sobre todo, la historia de una pasión que va más allá deltiempo, del destino y del dolor, de un desamor tan intenso que lellevará a desahogar su amargura en una campaña suicida en la que noespera siquiera sobrevivir. Pero lo hará, y el hombre despojado en que se ha convertido se reencontrará con su pasado y descubrirá que nopuede escapar de él, porque las huellas que deja en el alma laverdadera entrega a otro son las que nos conforman, las que guíannuestro sino, marcado inevitablemente por el desencanto, elconocimiento de los límites de la crueldad humana y el refugio delamor contra todo, frente a todo, como única redención y salida. Cartablanca nos muestra una historia valiente, descarnada, profundamenteapasionada, que indaga en nuestro pasado y nos ofrece la figuracarismática y apabullante de un antihéroe inmerso en una épocaconvulsa en donde se extreman los sentimientos y la auténticarelevancia de nuestros actos. Lorenzo Silva, con la franqueza de unaprosa madura y directa, sin concesiones, que brilla especialmente porsu maestría, ha escrito una novela ante la cual es imposiblepermanecer indiferente.