«Erase una vez un muchacho llamado Bongo, que trabajaba en unaherrería. Bongo selevantaba todas las mañanas a las cinco, cuando elcielo estaba aún negro y titilabanlas últimas estrellas. Bongo bajabaentonces a la herrería, prendía el fuego y ya nodescansaba hasta lahora de comer.»Así, uno tras otro, pasaban los días en la vida delchico, alegrados sólo por el cariño delHerrero y por las historias que le contaba, hasta que un día la guerra llegó al pueblo ydestruyó lopoco que tenía. Bongo se quedó tan solo que no podía dejar de llorar.Peroentonces, en medio de las ruinas, apareció un misterioso arlequíncon una armónicamuy especial, que iba a guiarle en un largo viajehasta la tierra de la paz.