La meditación espiritual es el camino hacia la Divinidad. Es laescalera mística que lleva de la tierra al cielo, del error a laVerdad, del dolor a la paz. Todos los santos la han escalado, todopecador debe, antes o después, llegar a ella, y todo cansado peregrino que da la espalda a su yo y al mundo, y dirige su rostro conresolución hacia el Hogar del Padre, debe posar sus pies en susescalones dorados. Sin su ayuda no puedes crecer hacia el estadodivino, a parecerte a lo divino, hacia la divina paz, y las gloriasinmutables y las alegrías impolutas de la Verdad se mantendránescondidas de ti. La meditación, en el sentido espiritual, es elsecreto de toda vida y todo conocimiento espiritual. Todos losprofetas, sabios y salvadores se convierten en lo que son por el poder de la meditación. Buda meditó en la Verdad hasta que pudo decir: "Yosoy la Verdad". Jesús reflexionó sobre la Divina inmanencia hasta quepor fin pudo declarar: "El Padre y yo somos Uno". La meditacióncentrada en las realidades divinas es la esencia misma y el alma de la oración. Es la extensión silenciosa del alma hacia lo Eterno. La mera oración petitoria, sin meditación, es un cuerpo sin alma, y no tienepoder para elevar la mente y el corazón por encima del pecado y de laaflicción.