El último año de lord Byron (abril de 1823-abril de 1824) contado conamenidad y rigor.Este documentado estudio de Harold Nicolson desmonta la tópicainterpretación que aseguraba que lord Byron (1788-1824) había viajadoa Grecia inspirado sólo por su entusiasmo helénico. En lugar de ello,Nicolson muestra un retrato de Byron mucho más complejo y fascinante:el de un hombre totalmente inmerso en un estado de gran confusiónmental. Durante su exilio en Italia, se había apoderado de él unaenorme agitación, que le inducía a intentar rehabilitarse ante losojos de sus compatriotas ingleses mediante alguna acción singular y de gran nobleza. Para él, la independencia griega suponía un rayo deesperanza, una gran oportunidad personal y una especie de retorno a su feliz pasado. En última instancia, su valeroso viaje sólo le haríasufrir una larga sucesión de humillantes fracasos. A pesar de todo, se negó a abandonar la causa incluso cuando, al final, ya se habíadesvanecido cualquier posibilidad de éxito.