La huella que el reino de al-Ándalus ha dejado en la península esimborrable y preciada, una cultura sofisticada que llevó a ciudadescomo Córdoba a la cima de su época.Puede parecer una obviedad recordar que los musulmanes estuvieron en la península durante más de ochosiglos y que su estancia determinó numerosos aspectos de nuestraidentidad nacional como el flamenco, los dulces navideños, gran partede nuestro lenguaje o el germen de nuestra poesía. No obstante, aún es necesario recordar la historia de la estancia musulmana en España ytambién es necesario hacerlo de un modo divulgativo y accesible acualquier persona. Esta es la tarea a la que Ana Martos se enfrenta en Breve Historia de Al-Ándalus, presentar la historia de un pueblo quesupo convivir con los antiguos habitantes de la península y que trajo, además, la civilización y la cultura que España había perdido tras la marcha de los romanos.El islam hereda el saber grecorromano y elsaber oriental por su pacífica expansión por Persia y por Bizancio,ese saber se había perdido en la Europa gobernada por los bárbaros. Ala Península Ibérica llegaron invitados por un rey visigodo para quele ayudaran en sus luchas intestinas. Los musulmanes, aprovechando ladebilidad y la fragmentación visigoda decidieron quedarse y trajeroncon ellos un esplendor cultural que ya no se recordaba. Breve Historia de Al-Ándalus nos presenta de un modo sintético y desmitificador lagloria del califato de Córdoba creado por los Omeyas pero también lasdivisiones y los enfrentamientos dinásticos que provocaron la entradade almorávides y almohades y la consecuente división en reinosindependientes. La resistencia cristiana, que había convividopacíficamente con el islam, aprovecha esa división para ir recuperando territorios, la recuperación total de la península no se dará hastaque los Reyes Católicos no unan los reinos de Castilla y Aragón yaprovechen la debilidad nazarí para conquistar Granada. Después de unbreve periodo de convivencia de los moriscos en territorio cristiano,fueron perdiendo, poco a poco, sus fueros hasta que sondefinitivamente expulsados en tiempos de Fernando III.Razones paracomprar la obra:- El tema es relevante ya que nuestras raíces árabesse reflejan en nuestra lengua, en nuestras tradiciones, en nuestrascostumbres e incluso en nuestra gastronomía.- La obra muestra lahistoria bélica entre cristianos y musulmanes pero también enseña lasalianzas y las amistades entre caudillos y pueblos de uno y otrolado.- El libro ayuda a desmitificar ciertos héroes nacionales como El Cid que, lejos de ser un ejemplo de patriotismo, luchó tanto concristianos como con musulmanes.- La autora añade al texto numerosasimágenes y mapas que permiten rastrear en la geografía española lashuellas musulmanas.Al-Ándalus no sólo fue la provincia más occidentaldel imperio islámico medieval, también fue el centro cultural de laEdad Media donde se cultivaron las artes, las ciencias y lacivilización más sofisticada de la época, las relaciones entre elcristianismo y el islam provocaron un enriquecimiento cultural en lapenínsula sin parangón.
La huella que el reino de al-Ándalus ha dejado en la península es imborrable y preciada, una cultura sofisticada que llevó a ciudades como Córdoba a la cima de su época.Puede parecer una obviedad recordar que los musulmanes estuvieron en la península durante más de ocho siglos y que su estancia determinó numerosos aspectos de nuestra identidad nacional como el flamenco, los dulces navideños, gran parte de nuestro lenguaje o el germen de nuestra poesía. No obstante, aún es necesario recordar la historia de la estancia musulmana en España y también es necesario hacerlo de un modo divulgativo y accesible a cualquier persona. Esta es la tarea a la que Ana Martos se enfrenta en Breve Historia de Al-Ándalus, presentar la historia de un pueblo que supo convivir con los antiguos habitantes de la península y que trajo, además, la civilización y la cultura que España había perdido tras la marcha de los romanos.El islam hereda el saber grecorromano y el saber oriental por su pacífica expansión por Persia y por Bizancio, ese saber se había perdido en la Europa gobernada por los bárbaros. A la Península Ibérica llegaron invitados por un rey visigodo para que le ayudaran en sus luchas intestinas. Los musulmanes, aprovechando la debilidad y la fragmentación visigoda decidieron quedarse y trajeron con ellos un esplendor cultural que ya no se recordaba. Breve Historia de Al-Ándalus nos presenta de un modo sintético y desmitificador la gloria del califato de Córdoba creado por los Omeyas pero también las divisiones y los enfrentamientos dinásticos que provocaron la entrada de almorávides y almohades y la consecuente división en reinos independientes. La resistencia cristiana, que había convivido pacíficamente con el islam, aprovecha esa división para ir recuperando territorios, la recuperación total de la península no se dará hasta que los Reyes Católicos no unan los reinos de Castilla y Aragón y aprovechen la debilidad nazarí para conquistar Granada. Después de un breve periodo de convivencia de los moriscos en territorio cristiano, fueron perdiendo, poco a poco, sus fueros hasta que son definitivamente expulsados en tiempos de Fernando III.Razones para comprar la obra:- El tema es relevante ya que nuestras raíces árabes se reflejan en nuestra lengua, en nuestras tradiciones, en nuestras costumbres e incluso en nuestra gastronomía.- La obra muestra la historia bélica entre cristianos y musulmanes pero también enseña las alianzas y las amistades entre caudillos y pueblos de uno y otro lado.- El libro ayuda a desmitificar ciertos héroes nacionales como El Cid que, lejos de ser un ejemplo de patriotismo, luchó tanto con cristianos como con musulmanes.- La autora añade al texto numerosas imágenes y mapas que permiten rastrear en la geografía española las huellas musulmanas.Al-Ándalus no sólo fue la provincia más occidental del imperio islámico medieval, también fue el centro cultural de la Edad Media donde se cultivaron las artes, las ciencias y la civilización más sofisticada de la época, las relaciones entre el cristianismo y el islam provocaron un enriquecimiento cultural en la península sin parangón.