Maliki es dibujante, y eso le viene que ni pintado, porque en elpueblecito bretón de Këmalo siempre pasa algo. Gatos traviesos,gallinas histéricas, sesiones de firmas que se salen de madre o unafiesta de fin de curso que termina en epopeya. Maliki siempre tienealguna anécdota que contar.