Tras la consagración de Constantinopla como ciudad el año 330, dacomienzo el Imperio bizantino, cuyos primeros siglos, para muchoshistoriadores, no son sino una prolongación del mundo tardo-antiguo.Durante un milenio la lengua, las estructuras sociales, la economía,el derecho, la concepción del mundo, los géneros literarios, lafilosofía, la teología, la religiosidad, la ciencia, la vida privada y otros aspectos de esta civilización sufren transformacionesapreciables sin dejar de ser reconocible en ocasiones su originaldependencia del paradigma antiguo y tardo-antiguo. Tildada por muchoscomo la historia de una decadencia, no cabe duda de que Bizanciorepresenta un estado del pensamiento y la cultura sensiblementediferente de su punto de partida. Relacionado estrechamente con elislam, a quien hizo llegar tempranamente a través del siríaco lacultura antigua, Bizancio cristianizó el mundo eslavo y le introdujoen la Historia occidental. Su influencia sobre Europa es, pues,notable en muy diversos ámbitos, incluso una vez desaparecido comoEstado cristiano en el 1453.El libro constituye un buen resumen de undebate entablado a lo largo del siglo xix y, fundamentalmente, elsiglo xx. La relación entre interior y exterior, la verdad o falsedaddel ornamento, la calidad estructural de las fachadas... Un debatecapital en la Historia de la Arquitectura Contemporánea, que losautores estudian y analizan en la obra de algunos grandes arquitectosde estos dos siglos: Loos, Wrigst, Wagner, Hoffmann, Mies o LeCorbusier, entre otros.