GARITAONANDIA OSTOLAZA, JUAN LUIS
En plena juventud, Miren fue víctima del abuso y la violencia machista y, en consecuencia, se sumió en el dolor y el sufrimiento. Estos seincrementaron por el sentimiento de culpabilidad debido al suicidio de su marido y posterior fallecimiento de otros dos seres queridos,hundiéndola en el pozo de la depresión. Empleó las manos como escudoprotector de su rostro con la intención de aislarse delmundo ycontinuar sumida en la oscuridad de su afligida mente. Gracias a laayuda del amor ofrecido por seres queridos que se cruzaron en sucamino y junto con su valentía, consiguió desprender, pocoa poco, lasmanos que ocultaban su faz, dejándola al descubierto para que, confuerza y tesón, se enfrentase a los problemas, caminando con pasofirme y decidido por sendas de amor y felicidad.