«Las propias opiniones sobre nuestras vidas cambian todo el tiempo,difieren a edades diferentes. Si yo hubiera escrito un relato sobre mí a los veinte años, habría sido un documento beligerante y combativo.A los treinta, confiado y optimista. A los cuarenta, repleto de culpay justificaciones. A los cincuenta, confuso e inseguro. Pero a lossesenta y más allá aparece algo nuevo: comienzas a ver tu primer yo auna gran distancia. Cuando eres capaz de regresar a los diez años, alos veinte años, a cualquier edad que desees, ves a esa niña, a esajoven mujer, como alguien casi distinto. Te alejas volando de lopersonal. Has recibido ese gran regalo que da hacerse mayor:objetividad, impersonalidad.»
Doris Lessing