Auto de los condenados, sexta novela de António Lobo Antunes,publicada en 1985, se abre con dos epígrafes, uno de ellos de GilVicente, con lo que se fija la línea de contacto con la tradición delgénero utilizado: el auto. En este caso del auto profano, despojado de la figuración alegórica, pero lleno de humor, sarcasmo y crueldad. Ylo teatral del género también permite trasladarlo al ámbito judicial,como si esta novela fuese una «pieza de autos» en la que se somete ajuicio a una clase social. En efecto, situada en septiembre de 1975,casi un año y medio después de la revolución portuguesa de abril de1974, esta obra revela la disolución de una familia. Los personajes se identifican por una relación en la que predomina el odio, la codiciay el afán de aniquilarse unos a otros en un mundo cada vez máscerrado, del que son síntoma indudable los amores incestuosos,hipérbole de una clase que se reproduce y se devora a sí misma. Lafigura del abuelo moribundo, el viejo latifundista, y el viajedispuesto para verlo antes de su muerte actúan como metáforas delcamino hacia la propia muerte.