Todo el que sienta los ideales de la Francmasonería se debe haberpreguntado alguna vez porqué esta Orden le atrae, y qué es lo que enella le retiene.En realidad somos muchos los que nos hacemos esta preguntacontinuamente, y formulamos respuestas que no afectan más que alexterior de la cuestión, porque siempre hay un elemento que se nosescapa, algo intangible e indefinido que no podemos localizar, definir o analizar a pesar de que es algo absolutamente real, de que estádefinido de un modo perfecto y de que existe sin duda alguna algo queejerce una inconfundible seducción, algo que al mismo tiempo queaplaca el hambre interior, la aumenta en grado extraordinario, algomisterioso, seductor y estimulante, algo que nos arrastraperpetuamente adelante, como finito impulso hacia un infinitoobjetivo.Más notable todavía es que nos percatemos de ello mucho tiempo antesde que sepamos lo que es en realidad la Francmasonería (la cual, noobstante, sentimos en el fondo de nuestro corazón). Pues aunque lamayoría de los candidatos a la Masonería tengan una idea vaga ygeneral de que ésta es digna de respeto y crean que es una venerableinstitución que inculca elevados ideales relativos a la vida, no leses dable saber mucho más acerca de esta asociación.No obstante, la absoluta ignorancia de las enseñanzas y métodos de laFrancmasonería no es obstáculo para que los hombres se sumen a suFraternidad.