Si es cierta la leyenda de que había tintas que se componían consangre real para darle más potencia al escrito, esta obra esta llenade sangre auténtica, de verdades surgidas de las entrañas de una lucha titánica contra la arbirariedad de un destino que quería cumplirsedemasiado pronto. y como en todo relato épico no falta humor que leconfiere grandeza y altura, que desactiva con elegancia el drama enlos momentos oportunos.