No todos somos padres, pero todos somos hijos...
Esta obra se adentra de forma clara y profunda en nuestra necesidad de reivindicar el permiso para ser nosotros mismos que nos fue robado,el permiso para manifestarnos de una forma pura, libres de loscondicionamientos derivados de todos los chantajes y las exigenciascon los que hemos cargado desde nuestro nacimiento.
Amar sin sufrir aborda los obstáculos y las inercias personales yfamiliares que se repiten generación tras generación y, a la vez queilumina nuestras heridas emocionales más antiguas, nos ayuda aliberarnos de la tendencia o la necesidad de juzgar sus causas.
Desde las primeras páginas, Virginia Blanes nos recuerda que amar nodebería ser, en ningún caso, sinónimo de sufrimiento, y capítulo acapítulo nos ofrece la oportunidad de comprender y de sanar. Solo asípodremos recobrar este permiso para ser que nos fue negado en nuestrainfancia.