Hace tiempo que me he desprendido de mi 'fachada' profesional, porque ahora sé que los pacientes pueden ver a través de esa armadura y quelo que realmente respetan es esa difícil mezcla de competencia ycompasión. Algunas veces pienso que soy como la pobre madre pelícanoque se arranca a picotazos las plumas de su propio pecho hasta quebrote la sangre que alimente a sus hijos hambrientos.Activamente presente en la primera línea de la batalla contra elsufrimiento, la doctora Sheila Cassidy aprovecha su experiencia paraofrecernos unas profundas y auténticas reflexiones sobre la naturaleza y el misterio del dolor. Con su característico y sugerente estilo, no da precisamente respuestas fáciles, sino que desvela el exigentecamino hacia la esperanza y la luz desde el amor y la compasión.
"Si mis pacientes me preguntan qué es lo que yo creo, se lo digo. Lesdigo que creo que, cuando muramos, no sólo estaremos con Dios, sinoque de alguna manera estaremos más vivos y seremos más nosotros mismos de cuanto jamás hayamos podido serlo. No sé cómo será exactamente,pero, si la vida con Dios es real, entonces seguro que existe unaplenitud de vida que es inimaginablemente maravillosa".La doctora SHEILA CASSIDY ha trabajado durante años con enfermosterminales, y actualmente lo hace en la "unidad del dolor" delHospital General de Plymouth. Es autora de La Gente del Viernes Santo, publicado en esta misma colección.